Bajando por la calle del llanto
encontré un edificio lleno de deseos,
tome uno prestado y salí corriendo como queriendo alzar el vuelo,
llegue sin aliento pero con alegría en el pecho.
Pongo bajo la almohada el deseo,
un deseo de que este sueño no sea un juego y que no quede varado en el techo,
que vuele hasta el techo y alcance el universo.
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