Odio esta forma ridícula que tengo de quererte porque no me hace feliz.
Pero no quiero que desaparezcas; porque no quiero que te vayas.
He peleado contigo mil veces y otras mil he corrido a tu lado antes de doblar la esquina para pedirte que no te vayas porque, lo siento pero, te has convertido en alguien indispensable para mi en estos últimos tiempos. Tiempos desesperados después de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario